Divorcio por infidelidad en España: lo que dice la ley (menos de lo que crees)

Divorcio por infidelidad en España
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En España, un divorcio por infidelidad no existe como figura legal: ser infiel no es delito ni causa de divorcio desde 2005. La Ley 15/2005 eliminó el sistema de «causas» para divorciarse, y desde entonces cualquiera de los cónyuges puede pedir el divorcio sin necesidad de alegar ni demostrar ningún motivo, incluida la infidelidad del otro. Esto sorprende a mucha gente que llega a plantear un divorcio por infidelidad pensando que eso va a «jugar a su favor» ante el juez, y la realidad es que, en la mayoría de los aspectos económicos, no lo hace.

Dicho esto, un divorcio por infidelidad no es completamente irrelevante en la práctica. Puede tener consecuencias indirectas en algunos aspectos concretos del proceso, aunque no funcione como una prueba que decante el reparto de bienes o la custodia a favor del cónyuge engañado.

Lo que un divorcio por infidelidad NO cambia

Conviene empezar por aclarar las expectativas más habituales sobre un divorcio por infidelidad, porque suelen ser erróneas:

  • No es requisito ni causa para divorciarse. Basta con que uno de los cónyuges quiera el divorcio, sin necesidad de justificar el motivo ante el juzgado, sea el divorcio de mutuo acuerdo, contencioso, express o notarial.
  • No reduce automáticamente la pensión compensatoria del cónyuge que fue infiel, ni la aumenta a favor del otro. La pensión compensatoria se calcula según el desequilibrio económico que genera la ruptura, no según quién «tuvo la culpa» de ella.
  • No afecta, por sí sola, a la custodia de los hijos. Los tribunales valoran el interés superior del menor y la idoneidad de cada progenitor como cuidador, con independencia de lo ocurrido fuera del matrimonio.
  • No da derecho automático a una indemnización por el mero hecho de haber existido una relación paralela.

Dónde sí puede tener algún efecto indirecto

Aunque no es causa de divorcio, hay puntos del proceso donde una situación de este tipo puede aparecer indirectamente:

  • Si genera gastos que afectan al patrimonio común, como dinero de la sociedad de gananciales usado para sostener la relación paralela, ese gasto puede reclamarse dentro de la liquidación de gananciales, no por el hecho en sí, sino por el perjuicio económico causado.
  • Si la nueva relación afecta directamente al bienestar de los hijos, por ejemplo, si influye en el entorno donde conviven, un tribunal puede tenerlo en cuenta al valorar la custodia, aunque no como sanción, sino por su impacto real en los menores.
  • Si convierte el divorcio en contencioso por falta de acuerdo entre las partes, alarga el proceso y encarece los costes frente a un divorcio de mutuo acuerdo, express o incluso notarial.
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¿Y la indemnización? El mito más extendido sobre el divorcio por infidelidad

Es habitual encontrar la pregunta «¿tengo derecho a una indemnización si mi pareja me fue infiel?», y la respuesta, en la inmensa mayoría de los casos, es no. El sistema español no contempla una indemnización civil por infidelidad conyugal como tal: el matrimonio no genera ese tipo de responsabilidad entre cónyuges por incumplir el deber de fidelidad.

La excepción, muy limitada, aparece en supuestos donde esto se combina con otro perjuicio civil autónomo, como ocultar la paternidad biológica de un hijo durante años a sabiendas, situaciones que se resuelven por vías jurídicas distintas y específicas.

Pregunta habitualRespuesta legal
¿Puedo iniciar un divorcio por infidelidad?Sí, pero no hace falta alegarla: basta con querer divorciarte
¿Reduce la pensión compensatoria de quien fue infiel?No, se calcula por desequilibrio económico, no por conducta
¿Afecta a la custodia de los hijos?No por sí sola, salvo impacto directo y probado en su bienestar
¿Da derecho a indemnización?No, salvo supuestos muy específicos ajenos al hecho en sí

Entonces, ¿para qué sirve saber esto antes de divorciarte?

Sirve, sobre todo, para gestionar expectativas antes de entrar en un proceso de divorcio. Muchas personas convierten su divorcio en contencioso porque creen que pueden «demostrar» la infidelidad y obtener mejores condiciones económicas o de custodia, y esa estrategia rara vez funciona en un sistema donde el divorcio no depende de causas ni de culpas. Entender esto desde el principio ayuda a decidir si conviene ir a un divorcio de mutuo acuerdo, un divorcio express o incluso un divorcio notarial, más rápidos y económicos, o si realmente hay puntos de desacuerdo de fondo que justifican la vía contenciosa.

Conviene distinguir esta situación de otras figuras del derecho de familia con nombre propio, como el abandono del hogar, que sí tiene implicaciones legales concretas y no debe confundirse con una infidelidad sin más.

Si tu situación se ha vuelto conflictiva y no veis un acuerdo cercano, conviene valorar con un abogado de divorcios contenciosos qué aspectos del proceso merecen realmente discutirse ante el juzgado, y cuáles son solo ruido emocional que no va a cambiar el resultado legal. Y si lo que te preocupa específicamente es cómo queda la pensión compensatoria en tu caso, esa sí es una cuestión que conviene calcular con datos reales desde el principio.

Preguntas frecuentes

¿Necesito pruebas para iniciar un divorcio por infidelidad?
No. Desde 2005, cualquier cónyuge puede solicitar el divorcio sin necesidad de alegar ni probar ningún motivo, sea cual sea la vía elegida: mutuo acuerdo, contencioso, express o notarial.

¿Afecta al reparto de bienes gananciales?
No directamente. Solo puede tener relevancia si se usó dinero de la sociedad de gananciales para sostener la relación paralela, y en ese caso se reclama el perjuicio económico dentro de la liquidación de gananciales, no el hecho en sí.

¿Puedo pedir una indemnización a la tercera persona implicada?
No, en España no existe una vía de indemnización civil frente a terceros en el ordenamiento general de familia por este motivo.

María Andrea Morales Rozo

Escrito por

María Andrea Morales Rozo

Abogada de familia y fundadora de Mar Estudio Legal · ICAM 99403

Más de una década acompañando a familias en procesos de separación y divorcio en Madrid. Su enfoque va más allá de la solución legal: busca acuerdos que protejan el bienestar de los hijos y un camino justo para todos.

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